Imagina la siguiente escena: trabajaste todo el día en un archivo, guardaste, cerraste... y al día siguiente te das cuenta de que sobrescribiste la versión que funcionaba. ¿Te ha pasado?
¿A quién no le ha pasado? Nombrar archivos con versiones manuales es un caos que escala rápidamente.
Sin historial, no hay forma de volver atrás. El código bueno se perdió para siempre.
En equipo, nadie sabe quién modificó qué, cuándo ni por qué.
Sin trazabilidad, descubrir la causa de un bug en producción se convierte en una investigación policial.
Estos problemas son reales y ocurren TODOS LOS DÍAS en equipos que no usan control de versiones. No es cuestión de "si" va a pasar, es "cuándo".